Casa Garasa (o Casa Grasa, que de las dos maneras se llama) de Bagüés es un caserón imponente que se puede ver desde la carretera, viniendo de Larués. Se trata de una de las muchas casas monumentales que se pueden encontrar en la Bal d’Onsella (no confundir con “Bal d’Onsera”, en Huesca) y el valle de Los Pintanos, incluidos ambos en las Altas Cinco Villas, a pocos kilómetros de Sos del Rey Católico.

Aunque en Bagüés existen otros elementos de arquitectura civil de gran interés, quizás el conjunto mejor conservado y que más impresiona (después de la iglesia de San Julián y Santa Basilisa, evidentemente), es Casa Garasa. Su apariencia actual parece datar del siglo XVIII, como se podría deducir de la inscripción que aparece en su espectacular puerta de entrada: “CLDRDN ANTONIO GARASSA CANONIº EN ZAROª AÑO 1764 Y CIDªA RAMON GARASSA”. Todas las dovelas que forman el arco de medio punto del portal están decoradas con grabados con motivos vegetales y geométricos. Tuvo que ser, sin duda, una de las casas más ricas del pueblo, si no fue la que más…

La fachada muestra tres plantas: la que está al nivel de la calle, con la portada y una ventana a su izquierda, un primer piso con dos balcones y una ventana sobre la gran puerta, y una tercera bajo cubierta con ventanas adornadas con barandillas de madera que todavía se conservan en bastante buen estado. También cuenta con un escudo heráldico, pero es de nueva factura. La disposición de todos estos elementos es aproximadamente simétrica y le da un gran equilibrio a la fachada.

Además del arco de la puerta de entrada, hay otro elemento que es realmente impresionante: el alero de madera que sostiene el tejado. Todos los canecillos del alero que corona la fachada están labrados, pero es especialmente destacable el que sostiene la esquina izquierda, que parece tener tallado un urogallo, según se recoge en Fauna ornítica del Alto Aragón Occidental (IPE 1987. pp. 44).

Un poco de historia acerca de Casa Garasa

Que Casa Garasa fue una de las más importantes de Bagüés lo sugiere su actual apariencia y lo confirman algunos datos sobre la propia edificación y sus habitantes en tiempos pasados.

Por ejemplo, según se explica en Historias de Bagüés (Javier Lafuente, 1999. pp. 238): “En Casa Grasa […] se comunicaban casi todas las dependencias; en una de ellas había un reloj con una torre y una campana; otra era una sala-biblioteca, y otra, una capilla”. Que una casa tuviese su propia capilla no es moco de pavo…

Algún otro elemento arquitectónico destacable de Casa Garasa todavía se puede admirar, pero no en Bagüés, ya que en la abadía de Banaguás hay dos ventanas que proceden del edificio bagüesino. Así lo explica la web Jacetania.es: “Así, es de destacar la colección de ventanas de la fachada principal de la Abadía dos de las cuales presentan en sus cabeceros sendas inscripciones con las fechas: “Año 1774” y “Mosen Domi¿go?1746 Miguel Bal”. Lo que ocurre es que estas dos ventanas proceden de la Casa Grasa de Bagüés y fueron recolocadas en la Abadía de Banaguás por sus nuevos propietarios”.

Por otra parte, para confirmar el “poderío” de Casa Garasa, también hay registros de personajes ciertamente ilustres nacidos de la familia propietaria, como Francisco Garasa Jiménez de Bagüés, que nació en la población de las Altas Cinco Villas en 1751 y murió en Buenos Aires en 1803, ostentando el cargo de Oidor de la Audiencia de esa ciudad. Fue además abogado de la Audiencia de Zaragoza y ejerció en Madrid con varios clientes de la nobleza de la corte. Todo un personaje, sin duda.

Otro motivo para visitar Bagüés

Ya te hemos mostrado unos cuantos encantos de Bagüés, tanto monumentos (la iglesia de San Julián y Santa Basilisa, la ermita de El Pilar, la ermita de La Paruela…), como rincones donde sentarte tranquilamente y relajarte (el merendero, la fuente vieja, el mirador…) y otros puntos a los que puedes llegar dando un paseo, disfrutando de los bosques que rodean nuestro pueblo (el pozo Ballarín, la fuente de Folamber, punta Casetas…). Y vamos a seguir enseñándote más y más atractivos hasta que te convenzamos para venir.

¡Te esperamos!