El consumo local es uno de los pilares de la filosofía de El hortal de Bruno. Pensamos que consumir productos de cercanía es otra de las formas en las que un alojamiento de turismo rural debe integrarse en su entorno y, de paso, colaborar en su conservación.

Está claro que el turismo rural es un motor económico muy importante, pero no puede ser como una mina: una simple actividad “extractiva” que utilice los recursos de una zona para obtener un beneficio económico y ya está… Una casa rural también debe aportar al tejido económico del pequeño rincón del mundo donde se encuentra y, sin duda, una de las formas que tiene de hacerlo es consumir productos locales.

Por otra parte, sería absurdo que un tipo de turismo que se basa en ofrecer a sus clientes el disfrute del medio natural que lo rodea no intentase reducir al máximo su huella medioambiental. El consumo local es una de las formas más sencillas de hacerlo.

Productos de cercanía sobre la mesa

Cuando empezamos a pensar en qué íbamos a ofrecer en desayunos y cenas a nuestros clientes, meses antes de abrir nuestras puertas aquel 1 de junio de 2017, ya decidimos que íbamos a apostar por los productos del entorno. Y, en el caso de que en nuestro entorno más inmediato no hubiese disponibilidad de lo que buscábamos, usar al menos productos elaborados en Aragón.

Así, comenzamos planteando un desayuno a base de longaniza y chorizo de Graus, queso de Esposa Flor de Aspe y repostería de la zona (tortas de Ayerbe, magdalenas y tortas de Santa Cilia de Jaca y Puente la Reina de Jaca…). El pan, por supuesto, artesano y de las panaderías más cercanas: Bailo, Puente la Reina de Jaca y Santa Cilia de Jaca. Todos productos de gran calidad y sabores como los de antes. Además, últimamente hemos empezado a hacer nuestra propia repostería: bizcochos y galletas con las recetas de las madres y abuelas, que son una apuesta segura.

En El hortal de Bruno también bebemos leche de marcas aragonesas: Villa Corona (nos encanta la cuatribarrada en el brick) y Copirineo.

Menús basados en productos de consumo local

A veces es difícil configurar menús cuyo coste no se dispare y que estén basados en el consumo de cercanía, pero todo es poner un poquito de interés y utilizar productos de temporada.

Está claro que si ofreces un pescado que no sea trucha tienes complicado encontrarlo en los alrededores de Bagüés; la merluza y el rape de nuestras cenas vienen de allende los mares, claro. Pero puedes apostar por carnes compradas a carniceros de la zona (nuestro favorito está en Jaca), huevos de granjas próximas (los que utilizamos nosotros proceden de Castiello de Jaca) o harina de una planta de producción lo más cercana posible, por ejemplo. Hasta puedes buscar una marca de café que sea aragonesa, aunque esté claro que el café no se cultive aquí.

Por supuesto, el vino y los licores que sean también de nuestro entorno: bodegas Edra, de Ayerbe, y otros vinos aragoneses, por un lado, y licores Ordesano (un pacharán, un licor de hierbas y una ginebra espectaculares). Y desde este año, mientras dure cada temporada, pacharán hecho por nosotros con arañones (endrinas) del entorno de Bagüés. Y con las cervezas tan ricas que tenemos en Aragón, tampoco tendría sentido comprarlas de otro sitio: la eterna Ámbar y la cerveza artesana Tensina, elaborada con agua del valle de Tena (Alto Gállego), te esperan en la nevera de nuestra sala común.

La apuesta por el consumo local es una carrera de fondo

Tenemos claro que, a pesar del esfuerzo que hacemos en El hortal de Bruno por utilizar productos de nuestra tierra, todavía estamos empezando.

Aún hacemos muchos viajes al supermercado, aunque procuramos que sea un Alto Aragón, cadena muy comprometida con Huesca y sus productores de la que es complicado encontrar un proveedor que hable mal, pero tenemos claro nuestro objetivo y sabemos que caminamos hacia él con paso firme. Y os iremos contando nuestros progresos…