Cuando vinimos a vivir a Bagüés no sabíamos nada de los pueblos que se esconden en esta zona tan desconocida de las Cinco Villas y pensamos: “¡Esto no se puede quedar así!”.

El primero que conocimos fue nuestro vecino Pintano Alto, a diez minutos en coche de nuestra casa. Nos habían dicho que había una hospedería y que se tomaba buen vermú y allí nos plantamos. La sorpresa fue mayúscula cuando nos encontramos con un precioso pueblo encaramado en lo alto de un cerro y con una vista espectacular del valle que se abre a sus pies.

¡Ostras, cómo cambia el paisaje de un lado al otro del collado que delimita los dos municipios! Bagüés, nuestro pueblo, en un valle más cerrado y más escarpado; Pintano Alto dominando un valle amplio atravesado por el río Regal, afluente del Aragón, y que desemboca en el cercano embalse de Yesa. Con un entorno repartido a medias entre campos de cereal y frondosos bosques de encinas, pinos y robles, en otoño se convierte en un sitio ideal para los “seteros” expertos y para los que quieren empezar a serlo, ya que casi todos los años se celebran en el pueblo unas jornadas micológicas.

Caserío amurallado y una iglesia gótica con un espectacular interior

Enfilamos el coche hacia el interior del pueblo, pero como el paso se estrechaba y no sabíamos muy bien dónde podíamos acabar topándonos con una escalera decidimos que lo mejor era aparcar y visitarlo a pie. Por sus sinuosas y empinadas calles descubrimos los restos de dos puertas de la antigua muralla que todavía se conservan, casonas señoriales como Casa Sangorrín, catalogada como Bien de Interés Cultural, el antiguo ayuntamiento que ahora alberga el consultorio médico y también se utiliza como sala de exposiciones. Pero lo que verdaderamente nos sorprendió fue la iglesia.

Construida entre los siglos XV y XVI dentro del recinto amurallado y de estilo gótico tardío, la Iglesia de Nuestra Señora de la Purificación fue declarada Bien de Interés Cultural en 2003. Con su portada plateresca y sus ocho retablos de los siglos XVII y XVIII nos dejó con la boca abierta. ¡Vaya iglesia bonita!

Pozo en Pintano
Pozo en la plaza junto a la carretera. Es lo primero que vemos al llegar desde Bagüés.
Casa Sangorrín de Pintano
En primer término, casa Sangorrín.
Iglesia gótica de Pintano
Iglesia gótica de Pintano, vista desde una de las puertas de la muralla.
Puerta de la muralla de Pintano
Una de las dos puertas que se conservan de la muralla de Pintano.

Tapas, buena comida y… sorpresa arqueológica

Después de aquella primera visita al pueblo, hemos seguido yendo con asiduidad y siempre comentamos lo mismo: “¡Qué chulo es este pueblo y qué vistas tan espectaculares tiene!”.  Eso sí, ahora no lo recorremos; vamos casi siempre “derechitos” a la Hospedería Villa de Pintano, a tomar un buen vermú, dentro o en la terraza disfrutando de la espectacular vista que tiene de todo el valle, a echar una charrada con José, el gerente y, cuando le hace falta, a echarle una mano en el restaurante.

Hospedería Villa de Pintano
Hospedería Villa de Pintano. (Foto: Pintanos.com)

No te pierdas los segallos o los balloqueros, que son las tapas estrella de la hospedería. Ni las croquetas, ni las gildas, ni las rabas con jamón, ni… vamos, que está todo rico. ¡Vaya manos que tiene José para la cocina! Porque también se come estupendamente con un menú casero que, te lo aseguramos, jamás te dejará con hambre.

Otro de los encantos que tiene Pintano es el centro de interpretación “Huellas, un paseo por la prehistoria”. La instalación se abrió tras la excavación de dos tumbas íberas en una necrópolis celtibérica del siglo VI a. de C., situada a 1,5 kilómetros. El museo está ubicado en lo que fue la ermita de San Antón, con paneles y mapas explicativos sobre los enclaves arqueológicos de la zona, reproducciones de piezas que se hallan en el Museo de Zaragoza y hasta la reproducción de un hombre de Neandertal a tamaño real.

Huellas un paseo por la historia 1
Museo «Huellas un paseo por la prehistoria». (Foto: Pintanos.com)
Huellas un paseo por la historia 2
Detalle de algunas reproducciones que alberga el museo. (Foto: Pintanos.com)

Ya ves, un montón de encantos en una población que actualmente no llega a los 50 habitantes censados pero que no deja nunca indiferente. ¿No te apetece venir a conocerla?