La Ciudadela de Jaca, una imponente fortificación de planta pentagonal, es uno de los monumentos más singulares y valiosos de la cercana comarca de La Jacetania.

Popularmente conocida como la Ciudadela de Jaca, el castillo de San Pedro (que ese fue su nombre oficial) se comenzó a construir a finales del siglo XVI (1592), en época de Felipe II, dentro de un programa de defensa de la frontera aragonesa tras la invasión del valle de Tena por tropas procedentes del sur de Francia y también como elemento apaciguador de las posibles revueltas internas. Las obras no concluyeron hasta 1670, ya en época de Carlos II.

El castillo de San Pedro como bastión central de las defensas del Pirineo

Se concibió como eje central de una tupida red de defensas pirenaicas en la que se integraban las torres de Ansó, Hecho, La Espelunga (Canfranc) y Santa Elena (Biescas-valle de Tena), más los castilletes de Berdún y Canfranc.

Realmente, a pesar del lugar estratégico en el que fue construida, las vicisitudes bélicas que la han acompañado durante toda su historia han sido más bien escasas. Solo fue utilizada defensivamente durante la Guerra de la Independencia pero, paradójicamente, fueron las tropas francesas las que se hicieron fuertes en su interior tras conquistar la plaza. Ocuparon la fortaleza durante 4 años. En época más reciente fue el punto de donde partieron los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández, el 12 de diciembre de 1930, en un intento de sublevación para derrocar a la monarquía de Alfonso XIII que les llevó finalmente frente a un pelotón de fusilamiento; cinco meses después se proclamaría de forma democrática la II República española.

Aunque hermana de la Ciudadela de Pamplona la de Jaca es la única que conserva todas y cada una de sus partes características: foso, baluartes, escarpas, cuarteles, polvorines, túneles… además de una hermosa entrada a la que se accede mediante un puente levadizo (Foto de cabecera: Federico Gomez E, WikipediaCC BY-SA 3.0 ES).

Foso de la Ciudadela de Jaca con ciervos

La actividad Ecociudadela permite bajar al foso y dar de comer a los ciervos. Ideal para niños y grandes.

La Ciudadela de Jaca en la actualidad

En la actualidad las Unidades militares de Jaca mantienen su presencia en el castillo y un consorcio formado por el Ministerio de Defensa, Diputación General de Aragón, Diputación Provincial de Huesca y Ayuntamiento de Jaca se encarga de potenciar el valor cultural del castillo y gestionar las actividades relativas a su conservación, restauración y revitalización.

Dentro de sus muros, en el foso, nos vamos a encontrar con una actividad apta para todos los públicos, aunque seguro que es a los más pequeños de la casa a los que más les va a gustar: bajar al foso y ver a la manada de ciervos que viven en él.  En el lado izquierdo del túnel de entrada se encuentra el cuerpo de guardia, que albergaba a los soldados que vigilaban la entrada y en él se exponen interesantes recreaciones de armas y uniformes de los soldados españoles de mediados del siglo XVII. Ya dentro del recinto podemos visitar los baluartes, los polvorines, la iglesia y el patio de armas, uno de los mayores atractivos de la Ciudadela de Jaca.

También alberga dentro el Museo de Miniaturas Militares con más de 32.000 figuras que en 2018 ha cumplido 11 años de andadura y periódicamente hay exposiciones temporales como la Gran Exposición Playmobil con miles de pequeños clicks, que recientemente ha terminado, o actos como la Recreación Internacional de los Tercios Españoles.

Y si no eres de museos y exposiciones, contemplarla desde el exterior y ver la puesta de sol desde la pradera que rodea todo el recinto es una experiencia que no te debes perder. Cualquier día en el que luzca el sol es habitual ver niños y jóvenes jugando sobre la hierba, y no tan jóvenes paseando por el sendero que la rodea por completo o tomando algo en la terraza del Pilgrim, el bar que hay en los bajos de Casa La Rubia, una de las joyas modernistas de la ciudad de Jaca.

La Ciudadela de Jaca con la Peña Oroel al fondo

La Ciudadela de Jaca con la Peña Oroel al fondo. ¿Quién puede resistirse a esta imagen?