El monasterio de Leyre es otro de esos monumentos emblemáticos que tenemos en un radio de menos de 50 km alrededor de El hortal de Bruno.

A una hora escasa de camino de Bagüés (sí, que las carreteras no te permiten correr demasiado…), en las laderas de la sierra de Leyre, se levanta este magnífico complejo monacal originario del siglo IX. Tras un largo periodo de abandono que comenzó con la desamortización de Mendizábal, fue restaurado en los años 50 del siglo pasado y ha recuperado su antiguo esplendor y la actividad religiosa, con una congregación de monjes benedictinos que siguen dando vida a la cuna del reino de Navarra. No hemos tenido la suerte de escucharlos aún, pero tiene que ser una maravilla oírlos cantar gregoriano en todos los oficios que celebran, excepto maitines.

Si quieres saber más detalles sobre su historia, sus momentos de esplendor y de ocaso, lo tenéis todo en la página web Monasteriodeleyre.com. Nosotros solo te vamos a dar unas pocas pinceladas de lo que te podrás encontrar, lo que más nos gusta de uno de los monumentos más queridos por nuestros vecinos navarros.

El entorno del monasterio de Leyre

El monasterio de Leyre es una atalaya magnífica sobre el río Aragón, actualmente embalsado por la presa de Yesa. La vista desde el monasterio es realmente impresionante, con la lámina de agua del embalse allá abajo y los bosques de pinos rodeando la ubicación, trepando por las laderas de la sierra de Leyre.

Al otro lado del embalse, el Camino de Santiago aragonés que acaba desembocando en Sangüesa, tras dejar la Canal de Berdún. Seguro que muchos peregrinos también pasaron por aquí, desviándose del sendero principal. Quién sabe por dónde discurriría hace 800 años…

El aire es puro, todo respira tranquilidad y, contemplando este entorno, casi, casi te crees la historia de San Virila, el abad que se marchó a dar un paseo por el monte y se quedó extasiado escuchando el canto de un pájaro… durante 300 años. ¿Será verdad que en estos bosques se para el tiempo?

La majestuosidad de la iglesia y la cripta

Se puede decir que tenemos una debilidad por la cripta del monasterio de Leyre, nos parece impresionante. Sus robustas columnas soportan el peso de la enorme iglesia que está sobre ella y tiene un aspecto sobrecogedor. No cuesta ningún trabajo imaginarte a los monjes allí abajo, hace casi 1.000 años. El tiempo se congela para el visitante (no tanto como para el buen abad Virila, afortunadamente…) y no te cansas de deambular por la achaparrada estancia. Y, por detrás de la cripta, todavía se conserva el túnel que comunicaba el antiguo monasterio con las huertas, aunque actualmente no tiene ya salida.

Y sobre la cripta la cabecera de la iglesia, comenzada a construir en el siglo XI y que después sufrió numerosas reformas y ampliaciones hasta el siglo XVI, que la convirtieron en el gran templo actual. Detalles románicos, góticos y renacentistas se fueron añadiendo y conformando un edificio único.

¿Qué? ¿Te animas a conocer este rincón de Navarra? Después de visitar el monasterio puedes acercarte al castillo de Javier, o a las localidades de Sangüesa y Lumbier… y después, te vienes a dormir a nuestra casa. ¿Te parece un buen plan?