Esta semana toca sanjuanarse. ¿Qué es eso? En los dos primeros posts de “Las historias del hortal” hemos hablado de nosotros y del mayor atractivo de Bagüés, la iglesia de San Julián y Santa Basilisa. Pero este post en vísperas de la noche de San Juan teníamos que mostrarte los ritos relacionados con ese momento mágico del año, el solsticio de verano, típicos de Bagüés.

¿Cómo se celebra la noche más larga del año en el valle de Pintano? Mientras que en otras partes de Aragón es el fuego el protagonista en la noche de San Juan, como ocurre con las fallas de La Ribagorza, en Bagüés los ritos están relacionados con el agua. Así lo explica Javier Lafuente, escritor y editor bagüesino, en su libro “Historias de Bagüés” (Mira Editores, 1999):

“La festividad de San Juan poseía efectos curativos y muchas tradiciones tenían que ver con el poder mágico que ese día representaba el agua. Las mujeres tenían que bajar a la fuente al alba, porque solo servía el agua que se recogía antes de salir el sol. Las mozas y las niñas aprovechaban también esas horas para bañarse en el pozo de Ballarín; luego volvían a la fuente y ayudaban a llenar los cántaros.

Ese día se colocaban palanganas y pozales llenos de agua en las ventanas, al entender que así adquiría su propiedad milagrosa; luego se vertía en los campos con un propósito de fertilidad. Algunos vecinos se acercaban hasta los barrancos para bañarse o para remojarse solo los pies. El carácter curativo del 24 de junio se fundamentaba también en la recolección de manzanilla (o camamila) y de malvas, que aliviaban el dolor de estómago”.

Otra forma de sanjuanarse: el paso de los herniados de Lobera d’Onsella

Uno de los ritos más curiosos de la zona, que todavía se conserva como atractivo turístico, es el paso de los herniados en Lobera d’Onsella, en la vecina Bal d’Onsella, al que solían acudir en la noche de San Juan los vecinos de Bagüés. También explica cómo se llevaba a cabo la ceremonia Javier en su libro:

“Los bagüesanos de desplazaban hasta Lobera, donde había un gran chaparro, bajo el cual se hacía la ceremonia. Allí se rajaba una rama del grosor de un brazo. Dos hombres la sujetaban fuertemente para que no se cerrara, y a ambos lados de la rama abierta se colocaban los oficiantes del rito, llamados ‘Juan’ y ‘Pedro’. Pedro tomaba al niño herniado y se lo pasaba a Juan a través de la abertura de la rama. El paso era doble y se seguía a través del siguiente diálogo:

– Tómalo, Juan
– Dámelo, Pedro
– Roto te lo doy
– Sano te lo devuelvo

Se pasaba así a todos los niños herniados; después se vendaba con cuidado la rama del árbol y se cubría de barro; si el árbol curaba, el herniado también. Si el árbol o la rama se secaba, el niño no curaba”.

El rito del herniado de Lobera d'Onsella

En El hortal de Bruno también haremos nuestra propia noche de San Juan, con hoguera (en la barbacoa, que estamos en alerta por incendios y no hay que enredar…) y unas buenas chuletas de ternasco. Y nos acercaremos a la fuente a recoger agua para que el primer año de existencia de nuestra casa rural nos sea propicio y, a ser posible, los siguientes también.

¡A sanjuanarse!

La fuente de Bagüés

La fuente de Bagüés.