Llega el otoño y empieza la temporada de setas en Bagüés: con unos montes cubiertos de pinar de repoblación y una zona bastante extensa de encinar y robledal, por ejemplo junto al soto del barranco del Paco del Monte, ofrece un término municipal ideal para la recolección de distintas especies de hongos comestibles.

Las dos temporadas de setas que hemos disfrutado desde que vinimos a vivir a Bagüés han sido largas, algo desiguales (con momentos en los que llenabas la cesta en un rato y días en los que no encontrabas casi nada…), pero muy entretenidas porque hay muchas especies distintas en la zona y unas cuantas son excelentes comestibles.

Mucho más que rebollón

Cualquiera que vaya al monte a recolectar setas conoce el rebollón (como se le llama en buena parte de Aragón), robellón, níscalo o robelló (Lactarius deliciosus y L. sanguifluus). Las dos especies de Lactarius son setas que se distinguen muy fácilmente y que son muy abundantes en los pinares cercanos a Bagüés.

Otra seta extremadamente común en las inmediaciones del pueblo (las hemos llegado a recolectar en la cuneta de la carretera en dirección a Pintano) son las negrillas (Tricholoma terreum). Personalmente, prefiero su sabor y su textura a la del rebollón: es una seta mucho más delicada, con un sabor mucho más suave y agradable. Ideal para tortillas y risottos, además de resultar deliciosa como acompañamiento en guisos de carne.

Negrillas, una macrolepiota y rebollones
Negrillas, una macrolepiota (un pelín pequeña, pero era macrolepiota…) y rebollones. ¡Combinación ideal para hacer una sartenada con ajo y tacos de jamón!

Sin embargo, la especie que más nos gusta es otra bastante menos abundante, la llanega o llenega negra (Hygrophorus latitabundus), recubierta de su característica mucosidad. Es buenísima salteada, a la plancha o en guiso. Los vecinos de Bagüés comentan que es excelente su prima, la llanega blanca (Hygrophorus gliocyclus), pero nosotros todavía no hemos sabido encontrar ninguna.

También hemos encontrado y comido el conocido como chipirón de monte (Coprinus comatus), una seta que guarda una oscura y curiosa historia: debido a que se descompone muy rápidamente convirtiéndose en un líquido negro, durante la Segunda Guerra Mundial los nazis utilizaron esta “tinta” para dotar a sus documentos de una marca antifalsificación. Se crían en medio de algunas pistas de los alrededores, que no están engravadas, y son muy fáciles de reconocer; eso sí, hay que recoger solo las que están completamente blancas y comerlas en el mismo día en que se recolectan, porque de lo contrario solo encontraréis una masa negra en el plato donde las hayáis dejado en la nevera.

Cuatro ejemplares de chipirón de monte
Cuatro ejemplares de chipirón de monte, uno de ellos prácticamente licuado ya.

Este año estaremos muy pendientes de un “cado” (cuya ubicación no vamos a revelar, al menos de momento…) que el año pasado encontramos de casualidad lleno de macrolepiotas (Macrolepiota spp.), pero ya podridas. Llegamos tarde, no nos va a pasar lo mismo este otoño.

Lengua de vaca (Hydnum repandum) o la trompetilla (Craterellus o Cantharellus lutescens) son otras dos especies comestibles que se encuentran por los alrededores de Bagüés… Ya veis que hay mucho y muy rico donde escoger.

Jornadas micológicas en la Bal d’Onsella y el valle de Los Pintanos

Hay muchas más especies en toda la Bal d’Onsella y el valle de Los Pintanos, comestibles y no, y con un panorama tan suculento no podían faltar las jornadas micológicas que se organizan todos los otoños y han comenzado también a organizarse en primavera.

Mucha “culpa” de que estas jornadas vayan siendo cada vez más populares y conocidas y atrayendo cada vez a más aficionados a la micología a las Altas Cinco Villas la tiene el buen trabajo de los ayuntamientos de la zona y las asociaciones locales. La más recientemente creada, en 2018, es la Asociación Micológica Isanas Altas Cinco Villas, que está aglutinando esfuerzos y trabajando mucho para que las jornadas se sigan haciendo como siempre en otoño y, como hemos comentado más arriba, comiencen a celebrarse también en la época primaveral.

¡Fijaos si hay movimiento “setero” por las Altas Cinco Villas que hasta tienen un museo micológico en Isuerre que lleva abierto desde 2007, nada menos! No dejéis de venir a disfrutar de nuestros montes, aprender un poco sobre micología con los altocincovilleses y, por supuesto, degustar un montón de platos elaborados con las setas que se crían por aquí. ¡Seguro que volvéis!

Lactarius deliciosus, L. sanguifluus, rebollón, níscalo o robelló
Estos rebollones (Lactarius deliciosus y L. sanguifluus) entran bien salteados, en revuelto, en guisos de carne… ¡Qué rrrricos!